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Palabras clave:

Dispositivo móvil, infancia, uso saludable, educación
¿Estás pensando regalar a tu hijo o hija su primer teléfono móvil? Te recomiendo que antes de tomar esa decisión leas este artículo para evitarte un gran número de problemas y facilitar la entrada de los menores al mundo digital.

No podría poner en un único post todo lo que tendría que recomendar a cualquiera que vaya a dar un teléfono móvil a un niño o niña, pero sí que puedo indicar una serie de aspectos básicos basados en mi experiencia que pueden ser útiles.

Debes tener en cuenta que el uso del dispositivo móvil libera dopamina y se convierte en adictivo con muchísima facilidad, por lo que es tremendamente difícil dar pasos hacia atrás en las concesiones de uso del dispositivo, es mucho más fácil ser previsor e ir avanzando poco a poco pero sin muchos pasos en falso.

Por ello te dejo algunos puntos relevantes que pueden ayudar a la difícil tarea de controlar a un menor con un dispositivo tan atractivo y adictivo (y a la vez tan útil).

Edad idónea para empezar


Es difícil concretar una edad idónea, pues cada menor es único, pero en general recomendaría que la posesión de un dispositivo propio se produjese lo más tarde posible, con un pero muy importante: no es recomendable que los menores se inicien por primera vez en la adolescencia.

Los primeros pasos en internet deben ser acompañados por un adulto, no pueden iniciarse solos pues van a cometer muchos errores. Por otro lado, la adolescencia es el momento de introspección y necesidad evolutiva de privacidad, y es necesario que así sea, por lo que un adolescente no va a dejar a un adulto que le acompañe en sus primeros pasos.

Por ello es muy importante hacer un buen trabajo antes de la adolescencia, compartiendo momentos y enseñando al menor todo lo posible sobre riesgos y comportamientos saludables y éticos en la red.

Por otro lado, yo en ningún caso dejaría que un menor usase de manera habitual un dispositivo móvil antes de los 7 u 8 años y mi recomendación es que no tenga su propio dispositivo antes de los 12 años.

Tiempo de uso


Otra complejísima cuestión. De nuevo, cada menor se ve afectado de diferentes formas. En mi opinión hasta los 14 años deberían usarlo habitualmente menos de una hora al día, pero es muy difícil conseguir ceñirnos a ese tiempo de uso, especialmente si ya lo están usando más cantidad de tiempo. Por ello basta con decir que sea lo mínimo posible.

Mi recomendación, en este caso, es que se le deje muy claro al menor antes de la entrega del móvil la cantidad de tiempo que va a poder usarlo. El dispositivo móvil es muy adictivo y la parte del cerebro que se encarga de ser comedidos en las cosas que nos generan adicción no se termina de formar hasta pasados los 20, por lo que es mejor adelantarse a los problemas y dejar claras de antemano las condiciones de uso del dispositivo. De hecho os recomendaría hasta hacer un “contrato” con obligaciones respecto al uso y consecuencias en caso de no cumplirse.

Hacedme caso, las discusiones por el uso de los dispositivos móviles desgastan mucho y no llevan a nada bueno, mejor adelantarse.

Además, el uso del móvil afecta a los biorritmos, por lo que también es mejor que el tiempo de uso no sea a últimas horas del día o afectará a la calidad del sueño.
Niño y mujer usando tablet

Lugar de uso


Uno de los grandes problemas que tienen la mayoría de las familias es controlar el tiempo de uso y una buena solución es permitir el uso únicamente en una zona de la casa. El salón puede ser un buen lugar para ello. Se hará muy visible el momento en que está siendo usado y se reducirá sensiblemente el tiempo de uso.

Muchos menores utilizan el dispositivo móvil para escuchar música mientras hacen otras cosas y el ubicarlo en un sitio concreto puede suponer un problema. Existen muchas aplicaciones que permiten bloquear ciertas aplicaciones y dejar abiertas otras aplicaciones como puede ser el reproductor de música (como Spotify, por ejemplo). De esta forma podrán estar escuchando música y no utilizando el dispositivo.

Otra opción puede ser adquirir unos cascos bluetooth y que el menor ponga una lista de reproducción y deje el móvil en un lugar visible, pudiendo escuchar la música desde su habitación (aunque si la distancia es grande no será posible).

Aplicaciones


Otra cosa a la que os aconsejo adelantaros es al tema de las aplicaciones permitidas. Quizá con el primer móvil se puede decidir qué aplicaciones se instalan y, especialmente si es menor de 16 años, no permitir instalar nuevas aplicaciones sin una negociación y una explicación de para qué sirven y para qué la necesitan. Es muy sano imponer una cultura minimalista en las aplicaciones móviles.

Así mismo, aprovechad para que os expliquen cómo funcionan las aplicaciones y os las enseñen. Puede ser un buen momento familiar, pero hay que afrontarlo con ganas de no convertirlo en conflictivo y tratando de entender al menor y sus intereses.

Ojo con las redes sociales, no pueden ser usadas a cualquier edad. Lo mismo pasa con juegos y otras aplicaciones. Os recomiendo que antes de entregar el móvil dejéis claro qué aplicaciones no se van a poder instalar hasta una edad concreta.

Contenidos


La mayoría de los niños y niñas se ven muy atraídos hacia vídeos hechos por otras personas y subidos a Youtube, Instagram y otras redes sociales.

Es muy probable que los vean con los cascos puestos y el contenido pueda parecer adecuado, pero mucho cuidado con el lenguaje usado en este tipo de contenidos, es mejor empezar viendo con el menor algunos vídeos que le interesen e ir detectando contenidos poco apropiados, propiciando momentos de diálogo. Una vez más, si los primeros pasos en este mundo son en la adolescencia el problema será más difícil de ser abordado.

Tamaño de la pantalla y luz ambiental


Los menores están en un momento de crecimiento físico que hace que los efectos del uso del dispositivo sean más graves que el uso a la edad adulta. Es mejor que usen tablets con pantalla grande y en espacios iluminados, para que la pupila esté contraída y no sufra mucho la luz directa que emiten las pantallas. Nunca deberían usar el móvil o tablet a oscuras y, además, las pantallas pequeñas obligan a forzar mucho la vista y probablemente tenga consecuencias, especialmente pérdida de nitidez en la visión.

¿Cómo lo haría yo?


Empezaría a dejarle mi propio dispositivo a intervalos cortos de tiempo y nunca como elemento para que se distraiga y no moleste, sino como momento familiar común que compartiría con mi hijo o hija.

Quizá compraría una tablet con una pantalla grande para ser usada como instrumento familiar y le permitiría dar sus primeros pasos desde este dispositivo, seguramente a partir de los 8 años, y trabajando para que el momento de uso de la tablet fuese un momento de encuentro familiar y no de aislamiento o discusión.

A partir de los 12 años empezaría a sopesar la opción de darle al menor su propio dispositivo, pero con un contrato claro de deberes y obligaciones y para qué cosas puede ser usado. Posteriormente iría renegociando en plazos fijos (cada seis meses, por ejemplo) las condiciones. Al principio no le dejaría usarlo fuera del salón y con el paso del tiempo le permitiría usarlo en más sitios.

En ningún caso le dejaría que lo usase en su habitación a partir de las 10 de la noche antes de los 15 años, y después de esa edad sólo con un buen diálogo de términos y condiciones.

Para terminar…


Se quedan muchas cosas en el tintero y cada punto tratado debería ser abordado de una manera mucho más concienzuda, pero sí que os animo a que penséis en todos estos puntos antes de dar el paso y entregar a un menor un dispositivo móvil. Es una herramienta que puede ser positiva, pero en general el impacto es muy grande si no se hace de una forma planificada y educativa.

No he leído muchos libros que me gusten que traten esta temática, pero te dejo uno que sí que tiene muchos puntos interesantes: Cariño, he conectado a l@s niñ@s.

Si te ha gustado el artículo, te pido que lo compartas a padres, madres y entornos educativos que puedan extraer ideas de valor del mismo, bien planificado el paso de los menores al entorno digital puede no ser muy traumático y estar colmado de buenas experiencias y momentos muy educativos.
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