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Palabras clave:

Redes sociales, sesgo de confirmación, burbuja de filtros
Hoy en día es habitual emplear mucho tiempo en conversaciones de toda índole en redes sociales, especialmente vertiendo intrincadas opiniones de temas variopintos, tratando de convencer a personas con visiones radicalmente opuestas.

Si es tu caso sólo puedo decirte que dejes de perder el tiempo, que no vas a conseguir prácticamente nada. Y no es una cuestión de ser de izquierdas o de derechas, de estar a favor del aborto o en contra, de considerar un problema el cambio climático o pensar que el ser humano no tiene nada que ver en ese proceso. Es una cuestión de cómo somos y cómo está construida la red.

Si eres de los que trata de convencer en redes sociales a todo el mundo con argumentos más o menos válidos y estudiados, deja de hacerlo. De hecho es posible que estés consiguiendo justo lo contrario a lo que quieres conseguir. Si quieres de verdad producir un cambio, tener una posición que tenga un impacto, tendrás que salir de las redes.

¿Por qué digo ésto? Por dos razones principalmente.

La red va a devolver a cada usuario lo que le interese


La red está construida de forma que devuelve a cada persona constantemente información relacionada con sus puntos de interés (efecto conocido como burbuja de filtros o cámara de eco), de forma que tus estructurados y repensados argumentos no van a poder luchar contra una vorágine de artículos y noticias que reforzarán la visión propia de cada usuario. Y ojo, no te pienses que esto sólo ocurre con aquellos que llevan la contraria a tus integradas ideas, ocurre exactamente lo mismo contigo, así que trata de desarrollar una postura crítica con todo lo que ves y refuerza lo que ya piensas, si es que no lo estás haciendo.

Con lo anterior no estoy diciendo que toda persona esté igual de condicionada por la red o que toda idea está igual de lejos de la verdad, pero la red sí que trata todas las ideas por igual.
Redes sociales y sesgo de confirmación

El problema del sesgo de confirmación


La otra razón que hace que discutir en redes sociales no dé muchos frutos es la forma en la que está construida nuestra manera de pensar. Hay un montón de sesgos mentales que tenemos “por defecto” y contra los que es muy necesario luchar.

Uno de ellos es el sesgo de confirmación. Una persona va a ver en una información aquello que confirma lo que cree. Esto pasa si vemos una imagen, si leemos una noticia, si escuchamos un podcast… nuestro cerebro dedicará una gran energía a confirmar lo que ya creemos y es muy complejo luchar contra nuestro propio sesgo, mas aún romper los sesgos de otras personas.

Si discutes con alguien por redes sociales es muy probable que esa persona vea en tus propios argumentos una confirmación de sus ideas gracias a su sesgo de confirmación, por mucho que te esfuerces en dotar a tus argumentos de pruebas y estudios que los reafirmen.

Probablemente esas pruebas que avalan tus ideas estén sesgadas por tu propia percepción, así que de nuevo ten cuidado con la forma en que tu cerebro analiza la información y sé muy crítico con las primeras impresiones.

Don´t feed the troll


No hay mucho más que decir. Discutir en foros y redes sociales es casi siempre una pérdida de tiempo y es probable que tus propios argumentos vayan mal encaminados, y no sólo los de aquel o aquella usuaria que te están sacando de tus casillas.

Y, aunque tengas toda la razón en tus argumentos y estés discutiendo con algún desalmado o desalmada, puedes aplicarte un dicho de foros y entornos virtuales que viene muy al caso: “no alimentes al troll“. Discutir y debatir muchas veces hará que los argumentos contrarios a tu postura ganen visibilidad y viralidad y, por tanto, ganen peso, por lo que puede que estés dando fuerza a una postura que no compartes para nada.

Así que intenta sosegarte, no entrar al trapo y, especialmente, mirar siempre si no estás cayendo en los dos puntos comentados. Como decía José Ortega y Gasset: “Nuestras convicciones más arraigadas, más indubitables, son las más sospechosas. Ellas constituyen nuestros límites, nuestros confines, nuestra prisión“.
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