Educación sin pantallas, un derecho de la infancia

Educación sin pantallas, un derecho de la infancia
  • 6 minutos

Palabras clave:

Pantallas, medios digitales, educación, creatividad
El confinamiento ha dinamitado, en no pocos hogares españoles, muchos de los ritmos familiares habituales. Es imposible mantener un ordenado horario con menores en casa demandando ayuda y atención mientras se teletrabaja.

El otro día una persona muy cercana me envió el enlace al siguiente tweet:

La verdad es que es algo que ya había pensado, y lo normal es que en estos días no pocas familias hayan relajado el control sobre el uso de dispositivos electrónicos por parte de los menores.

Tampoco podemos hacer mucho más, hemos estado encerrados y en algunos casos en un espacio muy insuficiente para poder proponer cualquier alternativa sólida a dejar que el menor se enganche a una pantalla.

Eso sí, la vuelta a la normalidad va a ser dura. Si algo tiene el medio digital es que es tan tremendamente adictivo (especialmente para los menores) que volver a imponer ritmos saludables va a ser toda una batalla.

Leyendo algunos de los comentarios del citado tweet me encontré argumentos curiosos como el siguiente:

Y he decidido, en vez de volver a perder el tiempo argumentando en Twitter, escribir mis ideas al respecto aquí.

Empezaré por decirlo bien alto: una infancia libre de pantallas debería ser un derecho fundamental de todo niño y niña.

Y ahora toca argumentar un poquito, que no está bien esto de ser dogmático.

Evolutivamente necesitan otra cosa


El Homo Sapiens tiene unos 300.000 años de historia, al menos que sepamos. Pero no nacimos de la nada, anteriormente otras especies de Homos nos dejaron cierta herencia genética.

El tiempo que nuestra especie lleva en el medio digital es una parte ínfima de su existencia. Apenas empezamos a vislumbrar cómo nos afecta y, pese a ser un grandísimo recurso y un paso evolutivo increíble, tiene un impacto en nuestra salud.

La infancia es un periodo trepidante de crecimiento y aprendizaje. Evolutivamente el Homo Sapiens se ha desarrollado en un entorno muy concreto, y no tiene nada que ver con hiperestimulación, luces brillantes y entretenimiento pasivo que nos proporciona el medio digital.

Los niños y niñas tienen que moverse, descubrir el medio natural, vivir en sociedad y en contacto con otros seres humanos y aprender por imitación. Cualquiera con dos dedos de frente puede entender mi argumento, aunque tiene todo el derecho a discrepar.

¿Significa ésto que hay que privar a los menores de acceso a cualquier pantalla? No, no van por ahí los tiros. Significa básicamente que la infancia es un periodo con unas necesidades muy concretas que el medio digital y las pantallas no pueden satisfacer.

A este fin te recomiendo leer a Catherine L´Ecuyer y su corto pero estimulante “Educar en el asombro”.

El tiempo frente a las pantallas debe ser algo residual y poco frecuente, al menos antes de los 6 o 7 años. Ya os hablé de ello en esta entrada de mi blog.

Hay bastantes experiencias curiosas sobre la diferencia entre aprender algo en la infancia en contacto con otros humanos o a través de una pantalla. El efecto no es el mismo.

Tampoco se puede suplir con el medio digital la psicomotricidad fina y gruesa que se desarrolla jugando en el campo o en el parque con otros niños y niñas. Por mucho que nos empeñemos en crear soluciones edulcoradas.

Y aquí es donde algunos hablarán de que el mundo está cambiando y que hay que adaptarse al futuro, y que es necesario enseñarles en un mundo digital que va a ser su medio natural…
Niño jugando en el campo sin usar pantallas ni medios digitales

No necesitan aprender a usarlas. Son intuitivas


El medio digital dista mucho de ese primer entorno con pantalla que habitamos los fanáticos de los ordenadores en los años 80 y 90. En esos tiempos conseguir que algo funcionase reforzaba todos y cada uno de los mecanismos internos de paciencia, perseverancia, tesón, constancia…

Hoy en día los primates son capaces de usar una tablet. Pensar que la infancia es el momento idóneo para usar un medio digital porque si no posteriormente el menor va a tener un déficit es lógico, pero erróneo.

Actualmente en educación se aboga por incluir cada vez antes el entorno digital e incluso bajar la edad supuestamente idónea para aprender a programar lo máximo posible. Ya te hablé de esto en mi entrada de blog dedicada a la edad idónea para aprender a programar.

El caso es que el medio digital está pensado para ser tremendamente intuitivo y fácil de usar. Y cada vez es más una caja cerrada donde cualquiera puede ser consumidor pero ninguno somos realmente creadores. Nos dedicamos a hacer lo que buenamente nos permiten hacer.

Así que no, no necesitan usarlas por nuestro miedo a que no desarrollen ciertas habilidades.

Realmente me atrevería a decir que las habilidades necesarias en el actual mercado laboral se aprenden lejos de las pantallas o, al menos, no necesariamente gracias a ellas: creatividad, pensamiento crítico, capacidad de resolver problemas complejos, capacidades de comunicación…

De hecho es interesante destacar que todo el maravilloso medio digital actual está creado principalmente por gente que tuvo una educación puramente analógica.

Si quieres que tu hijo o hija se interese por la tecnología y sepa ser realmente un ser creativo en el medio digital alimenta su curiosidad, enséñale, a investigar y a destripar aparatos electrónicos, no a consumir medios digitales.

Las pantallas y su contenido son demasiado estimulantes


Y es que la infancia, especialmente hasta los 6 años, requiere ritmos lentos. Todo el aprendizaje se basa en la imitación. Generalmente hablamos despacio de forma intuitiva a los niños pequeños, por algo será.

Las pantallas muestran contenido excesivamente estimulante y demasiado preparado para ser consumido. Por un lado el niño o niña no es capaz de seguir el ritmo de impulsos audiovisuales a ritmos vertiginosos. Por otro lado no le exige un trabajo real interno, simplemente sentarse y disfrutar de ese medio tan estimulante.

Al final lo que ocurre es que se anula esa capacidad interna de entretenerse autónomamente y de tener curiosidad y descubrir cosas interesantes en cualquier tipo de medio, por muy poco estimulante que sea.

Hay actualmente un auténtico problema con lo que se ha llamado déficit de atención. Creo que se debe principalmente a infancias hiperestimuladas, que desembocan en adolescentes con muy poca capacidad de motivarse internamente frente a actividades no tan estimulantes.

De nuevo esto no significa que haya que alejar al menor de toda pantalla, sino que nos deberíamos alejar de la idea de que la pantalla es educativa, especialmente antes de los 6 años.

Se pueden incluir en momentos familiares de ocio o para descubrir información interesante, pero yo trataría de vincularlas con el mundo físico.

Si el menor se interesa por un animal que ha visto se puede investigar o ver un documental. También se puede ver una película y posteriormente trasladar el contenido de la misma al juego real y, a ser posible, con otros niños y niñas.

Educar consiste en encender llamas


Y es que, es verdad que en el mundo adulto tan colmado de responsabilidades y tan trepidante, el tener un medio que nos permita eliminar toda actividad y consumir un poco de ocio es interesante, pero permitirles en la infancia acceder a ese medio es casi un crimen (repito, como cosa habitual y usual).

Educar en la infancia está muy relacionado con construir unas conductas internas que le den al menor autonomía en el juego a través de la construcción de su imaginación y creatividad, y no tanto con suministrarle todo eso externamente.

El aburrimiento es una fuente increíble de desarrollo de la creatividad, y con la creatividad surgirá el juego, y con el juego el aprendizaje.

Todo eso puede desaparecer en buena medida con un medio poco adaptado a las necesidades de un niño o niña. Recordad que empecé argumentando la poca idoneidad del medio digital para la infancia en términos evolutivos.

Así que, cerrando con el comiendo, muchas familias han perdido la batalla en estos días, pero espero y deseo que la sociedad se replantee la línea actual. El medio digital no es lo que necesita la infancia, aunque ello no signifique aislarla de pantallas.
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