Palabras clave:

Dopamina, ansiedad, dispositivo móvil, ocio digital, medios digitales
Si en el anterior post te recomendaba desactivar las notificaciones de tu teléfono móvil, hoy voy a recomendarte que lo conviertas en un teléfono fijo o, al menos, no tan móvil.

Tanta evolución para que ahora venga yo a decirte que mejor un teléfono fijo que un teléfono móvil… Déjame explicar las razones de ese consejo.

¿Cómo me afecta físicamente el uso de mi dispositivo móvil?


La interacción con el medio digital a través de nuestros dispositivos tiene, entre otros, un efecto bastante curioso en nuestro organismo. Resulta que los likes, las notificaciones y toda la actividad social y lúdica que nos proporciona un teléfono móvil pone a nuestro cerebro a liberar un neurotransmisor llamado dopamina (si quieres pruebas te dejo un enlace a un artículo de Harvard en inglés y otro del New York Times en español).

La dopamina es un neurotransmisor muy necesario para nuestro organismo, pero produce un efecto de placer o felicidad inmediata (no muy duradera) que puede provocar adicción, por lo que lo normal es que nuestro organismo nos pida más dosis de ese neurotransmisor tan placentero.

Como ocurre con cualquier adicción, el no satisfacer lo que el organismo nos pide a gritos produce ansiedad. Si la adicción no es grave, la generación de ansiedad que nos pide que miremos nuestro dispositivo se produce según unos patrones. No vamos a sentir esa necesidad en todo momento y en cualquier lugar, sino que se va a reducir a situaciones que asociamos al uso habitual de nuestro dispositivo.
La liberación de dopamina al usar el teléfono móvil puede generar adicción
Por ejemplo, es habitual que cuando nos aburramos queramos desbloquear el móvil y mirar todas nuestras aplicaciones sociales o de ocio digital. Pero la dopamina va haciendo su trabajo y el organismo nos pide que realicemos nuestras continuas consultas al dispositivo cada vez en más entornos: viendo una película, en la cama antes de dormir, andando por la calle y hasta conduciendo (ya hoy, en España, se asocia la causa del 20% de los accidentes de tráfico con una distracción por consultar el dispositivo móvil).

En cambio, es muy natural que el organismo no se preocupe de esa dosis de dopamina en situaciones donde nunca utilizamos el dispositivo móvil: haciendo deporte, en una reunión importante o en un momento donde otra actividad está produciendo mucho más placer del que produciría la ya mencionada dopamina.

Rompe el círculo dopamina – ansiedad


Por ello, es un hábito muy saludable reducir la cantidad de veces que miramos la pantalla del móvil y condicionar su uso a unas áreas concretas de nuestra vivienda y entorno laboral para evitar asociar tantas situaciones con mirar nuestro dispositivo. Por ejemplo, podemos dejar el móvil en el salón o en un despacho y obligarnos a reducir su uso a ese lugar. Además de evitar que nuestro cuerpo nos pida su uso en otras estancias (una vez le quitemos la costumbre de dopaminarse) empezaremos a ser mucho más conscientes de la cantidad de tiempo que empleamos en su uso y podremos actuar también en optimizar nuestro tiempo.

Así que aquí tienes mi recomendación: intenta que tu dispositivo móvil sea un poco menos móvil. Busca dos o tres lugares donde lo puedas dejar y lucha contra esa falsa felicidad que produce la interacción con el mismo.
¿Te ha resultado interesante? Compártelo en tus redes para que se entere todo el mundo!
Share on twitter
Share on linkedin
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x

Newsletter Serhumanodigital

Suscríbete y te regalo "La guía sobre el buen uso del Smartphone"