Palabras clave:

Desconexión digital, movimiento lento, fatiga de decisiones
Desde hace un tiempo la ley respalda nuestro derecho a desconectar del trabajo. En el plano físico se legislan horarios y cantidad máxima de horas extra y se ha endurecido el control mediante la imposición de registrar el horario de entrada y salida del trabajador.

Sin embargo, los emergentes procesos de digitalización han puesto la zancadilla a muchos avances en materia de conciliación de vida laboral y privada.
Ahora la jornada laboral tiene la capacidad de volverse abrumadoramente intrusiva. Puede acceder a todas nuestras parcelas de existencia y aparecer en cualquier momento de nuestro día.

Cualquier empresa debería desarrollar un plan de salud laboral con concesiones a la necesidad de desconexión digital, sin embargo, aunque hay excepciones, son muchas las empresas que no permiten a sus trabajadores la desconexión digital. O, no menos grave, no educan sobre la vital importancia de la misma.

El respeto por el descanso y la vida privada es un derecho del trabajador, así lo reconoce la ley. Las empresas que, con multitud de excusas, dilatan el tiempo de disponibilidad laboral de sus trabajadores están cometiendo un grave error.

Está demostrado que el descanso y la construcción de una vida privada son vitales a la hora de desempeñarse laboralmente con éxito. De hecho, lo normal es que muchas grandes empresas incluyan concesiones importantes para favorecer ambas cosas. Salario emocional lo llaman.

Desconexión digital, mucho más que un derecho laboral


Pero la desconexión digital es mucho más que un derecho laboral, y no es mi intención hablar de las muchas ventajas para el empleador que la favorezca entre sus empleados.

Nos podemos quejar amargamente de la incapacidad de desconectar del trabajo, pero si cuando lo conseguimos nos metemos en otra vorágine de consumo digital no estamos sino acrecentando el problema.

La desconexión digital no se refiere exclusivamente al ámbito laboral, sino a alejarse del mundo digital de forma periódica en nuestro día a día.
No te engañes, el medio digital tiene mucho potencial pero puede ser tremendamente negativo para tu salud si no te tomas en serio desconectar del mismo.

Y no me refiero a apagar todo aparato electrónico y meditar en una cueva por unos cuantos días, sino a pequeños momentos alejados de la trepidante cascada de información e interacción que nos plantea el medio digital.

Fatiga de decisión


Lo creas o no, el mundo digital somete a tu cerebro a bastante desgaste. Toda la interacción con el mismo está basada en toma de decisiones. Y la toma de decisiones cansa al cerebro.

El cansancio sobrevenido por la toma de una gran cantidad de decisiones se denomina fatiga de decisión.

¿Qué serie veo hoy en Netflix? ¿Contesto ahora o luego? ¿Juego a este juego o me sumerjo en Twitter? Cada día la vida es más compleja y nos obliga a tomar más decisiones, una tras otra. El medio digital ha multiplicado la toma de decisiones diarias.

Antes la vida nos exigía menos decisiones. Teníamos un par de canales de televisión, si querías hablar con alguien tenía que ser por teléfono, el trabajo se ceñía a la oficina y el ocio era bastante sencillo. Total, no tenías que demostrar en Instagram que tu vida es la más alucinante del universo.
El agotamiento cerebral nos impide tomar buenas decisiones. Hay muchas formas de combatirlo y cada vez me encuentro más publicaciones y cursos al respecto.
La fatiga de decisiones fruto de la falta de desconexión digital
Algunas personas llevan este asunto hasta el punto de no decidir ni qué ropa se ponen (Steve Jobs o Mark Zuckerberg), también he escuchado a algunas personas que ni siquiera eligen el menú al medio día, dejan esa decisión al camarero para reducir el desgaste cerebral.

Además, surgen muchas tendencias como el Mindfulness o la meditación en general para solucionar el problema de la exigencia en la toma de decisiones. Incluso el cada vez más conocido Movimiento Slow, abogando por una vida más calmada y fuera de la tiranía del tiempo.

Pero, sinceramente, creo que sería suficiente con volver un poco a nuestras rutinas humanas más básicas, al menos en momentos puntuales del día.

¿Cómo reducir la fatiga por toma de decisiones?


Aquí tienes algunos consejos para que tu cerebro esté más preparado para tomar decisiones cuando sea necesario. La capacidad del mismo no es ilimitada, así que es bueno darle descanso para que pueda rendir cuando realmente es necesario.

1. Retomando el principio de este artículo, reduce tu tiempo en el mundo digital. No se trata de eliminar el ocio digital, pero sí de reducir su uso.

2. Trata de imponer la desconexión digital en tu entorno laboral.

3. Intenta emplazar las actividades más importantes del día en la mañana, especialmente si entrañan toma de decisiones.

4. Haz tareas únicas. Aléjate de la multitarea, el cambio de actividad es un desgaste tremendo. Si lees, apaga el móvil o déjalo lejos. Si decides hacer deporte deja que el cerebro divague, no trates de hacer varias cosas a la vez, a no ser que una sea rutinaria e integrada. Por ejemplo, puedes escuchar un podcast mientras caminas o conduces.

5. Amplia tu tiempo en contacto con la naturaleza. Sus ritmos lentos son un regalo para la salud, al fin y al cabo es nuestro medio por excelencia por mucho que nos consideremos adaptados a la vida urbana. Date un baño de bosque de vez en cuando.

6. Come saludablemente y mantente bien hidratado.

7. Pasea, no todo puede ser Crossfit o actividades aceleradas de mucha intensidad. Disfruta de “perder el tiempo”. Tu cerebro te lo agradecerá. De hecho es en este tipo de actividades donde sueles encontrar la respuesta a tus quebraderos de cabeza.

Y, por último, el mejor consejo que puedo darte es que compartas el propio ritmo de la naturaleza.

Pon un huerto, dedícate a él un ratito al día. Si no tienes jardín, pon un huerto urbano en tu terraza. Hazme caso, ese ritmo lento y casi imperceptible de las plantas es el mejor psicólogo que yo he conocido. Atender un huerto relaja, te aleja del trepidante día a día.

No es casualidad que muchos filósofos tengan publicaciones relacionadas con la jardinería o el mundo vegetal (por ejemplo Byung-Chul Han y su Loa a la Tierra).

La desconexión digital no es sólo una necesidad laboral, sino un hábito generador de salud. Tómate tus respiros del trepidante (y necesario) mundo digital.
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