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Palabras clave:

Estrés, ansiedad, hiperconexión, notificaciones, dispositivo móvil
Los dispositivos móviles son ya una prolongación de nuestro propio cuerpo. Nos acompañan allá donde vamos y están presentes en casi todas nuestras actividades cotidianas y no cotidianas.

Problemas derivados del uso de nuestro dispositivo


Esa presencia continua suscita principalmente dos problemáticas que se están abordando cada vez con más frecuencia por medios de comunicación y expertos: la privacidad y la necesidad de desconexión digital.

El asunto de la privacidad es complejo y requiere un acercamiento mucho más amplio, por lo que no voy a tratarlo en este momento, pero os recomiendo empezar a leer y formar una idea sobre la necesidad de velar por nuestros datos. Conocer esa realidad ya es una buena forma de ser más precavido, sin necesidad de grandes y estoicos cambios.

En cambio, la necesidad de desconectar del medio digital sí que es un tema que me interesa tratar en este momento y aportar algunos consejos para hacer del uso de nuestro dispositivo móvil algo más útil y menos intrusivo.

Necesidad de controlar nuestra interacción con el dispositivo móvil, y no al contrario


Llevar en el bolsillo un ordenador con conexión inmediata a conocimientos y entorno social es un avance para nuestra sociedad, en esto no tengo ningún género de dudas. Ahora bien, me parece muy interesante analizar el rol del usuario del dispositivo frente a la inmediatez de acceso.

Existe la posibilidad de que el usuario tenga la capacidad de acceder inmediatamente a información y su medio social, pero también existe la posibilidad de que la información y el medio social tenga la capacidad de acceder inmediatamente al usuario. La posición activa o pasiva que tomamos frente a nuestro dispositivo móvil cambia mucho la idoneidad del mismo como herramienta a nuestro servicio.

Entregarse a la capacidad de nuestras aplicaciones y entorno social de irrumpir en nuestra vida en el momento que lo requieran hace del dispositivo algo muy intrusivo. Hay ya estudios que revelan el carácter disruptivo que tiene nuestro dispositivo, bajando el rendimiento y concentración y destruyendo momentos sociales y vitales.

Por ello tengo intención de hablar, en una serie de posts, de hábitos saludables a la hora de utilizar el dispositivo móvil y medidas para poder sacar partido a todo lo positivo que nos trae y no caer en gran medida en lo negativo.

Desactivar las notificaciones te ayudará a cancelar esa inmediatez disruptiva


La recomendación que voy a hacer en este post es que elimines toda notificación sonora o visual de tu dispositivo. Imponte una cultura según la cual seas tú, como usuario, el que decidas el momento de mirar todo aquello que puede darte la hiperconexión. No dejes que las vibraciones y tonos continuos estén perpetuamente replicando y distrayendo tu rutina.

Sí, sé que hay muchas cosas aparentemente interesantes que desaparecen con este consejo, tales como participar en tiempo real en múltiples conversaciones de whatsapp que se dan en un momento concreto o atender a la reacción virtual instantánea de una foto, un post o un mensaje en alguna red social. Yo he dejado que sea mi día a día el que dicte si estoy presente o no en ese momento. Si da la casualidad que mi actividad es poco importante y llego en el momento justo para participar de la inmediatez a veces me sumerjo en ella. Otras me mantengo al margen.

Reeduca tus conductas y también a tu entorno social


La gran mayoría de las cosas que tratamos como urgentes o inmediatas no lo son. Nuestro cuerpo va a reaccionar con ansiedad a esa falta de hiperconectividad y tendréis que hacer un esfuerzo para seguir este consejo si, como a mí me pasaba, estáis habituados y habituadas a una atención constante hacia el dispositivo móvil.

También, posiblemente, tendréis que acostumbrar a vuestro entorno a un canal de comunicación para cosas realmente urgentes y otro para cosas que no requieren una inmediatez real.

Yo, por ejemplo, tengo el dispositivo siempre en silencio, sin vibración y sin notificaciones emergentes. Únicamente veo las notificaciones si desbloqueo el dispositivo y he decidido tener una pulsera conectada al dispositivo que vibra únicamente cuando recibo una llamada (aunque he de decir que aquí el tema de la privacidad podría ir en contra de este hábito, pero de momento a mí me sale la operación ventajas menos inconvenientes positiva).

La recomendación que os doy requiere generar la capacidad de no sustituir notificaciones por ansiedad frente a la falta de las mismas, con una perpetua observación del dispositivo para ver qué nos puede haber llegado, cosa que sólo la práctica y el tiempo pueden ir puliendo. En general toda persona que ha seguido mi consejo ha visto ventajas y considera que ha mejorado su día a día y ha optimizado el uso de su dispositivo. Eso sí, todos nos entregamos de vez en cuando a la hiperconectividad, pero yo, al menos usualmente, lo hago como una decisión consciente, no como una acción rutinaria.

Dejar menos margen a la interrupción nos permite disfrutar de momentos con más presencia y seguir procesos laborales, sociales u ociosos más conscientes. A mí me parece una gran ventaja, y no soy el único que piensa así.

Os animo a probarlo y empezar a tomar un rol más activo en la gestión de vuestro dispositivo móvil.
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