Palabras clave:

Estrés, naturaleza, baños de bosque, salud
Estaba yo paseando a mi perrita Peach (puedes verla en la foto de portada, es la mejor perra del mundo, sin discusión posible) y me acordé de un libro que tengo por casa. Uno de esos libros que he regalado a mi mujer por llamarme poderosamente la atención (y que por cierto le gustó mucho). El libro en concreto se llama El poder del bosque, del doctor Qing Li, y trata de acercar al lector la técnica terapéutica de los baños de bosque (en japonés Shinrin Yoku).

He decidido hablar de este tema, aunque se aleja un poquito de mis habituales temas “tecnológicos”, pero qué narices, es mi blog y puedo tomarme esa licencia.

Shinrin Yoku o Baños de bosque


Esta técnica está ganando muchos adeptos en los últimos tiempos. Consiste en pasear unas dos horas por un bosque poniendo los cinco sentidos en la experiencia. Los baños de bosque surgen en Japón hace poco más de 100 años, inspirados por la gran cantidad de espacios forestales que tiene dicho país.

Un baño de bosque terapéutico generalmente es guiado por un terapeuta forestal. Durante la sesión se trabaja para despertar los sentidos hacia lo que el bosque puede ofrecer, por lo que se realiza sin móviles ni cámaras de fotos. En Japón se suele terminar con una ceremonia del té.

Beneficios contrastados científicamente


En el país de origen de esta técnica se está trabajado para identificar los beneficios en la salud y hay ya diversos estudios científicos que detectan claros beneficios para la salud resultantes de una inmersión en la naturaleza.

Podéis descargar una edición especial del Observatorio de Salud y Medio Ambiente, impulsado por la aseguradora DKV y la Fundación Ecología y Desarrollo, que habla de los beneficios contrastados de pasear por la naturaleza. Entre los mismos se encuentra el cambio de tipo de actividad cerebral o la mejora de la salud percibida (nuestra propia concepción de estar sanos).
Baños de bosque o Shinrin Yoku

Mi opinión también es favorable


Soy muy escéptico en general (que narices, y en particular también) y suelo observar cualquier información bajo un prisma muy crítico, pero también creo que nuestra evolución nos ha dado una genética mucho más ligada a la naturaleza que al estilo de vida que llevamos actualmente, como bien relata Yuval Noah Harari en su bestseller Sapiens. De animales a dioses.

Por ello me encaja perfectamente que pasear o vivir en entornos más verdes y naturales pueda ser muy beneficioso para la salud. También se puede pensar que no es en sí mismo el entorno natural el que produce el beneficio sino la ausencia de estresores como la contaminación o el ritmo de vida rápido, pero creo que la naturaleza es una buena herramienta terapéutica. Muchos autores han hablado de ello, como el conocido filósofo Byun-Chul Han en su Loa a la tierra. Hay algo en el trabajo con la naturaleza que tiene un efecto beneficioso, si no para la salud, al menos para el estado de ánimo y emocional.

Combatiendo el estrés


Parece ser que la gente que vive en espacios urbanos con más zonas verdes tiene menos problemas de salud. Y por ello también me encaja que nuestro actual vida a hombros del estrés y rodeados de dispositivos electrónicos puede tener un impacto negativo en nuestra salud.

El estrés, ese necesario mecanismo evolutivo que a la vez nos enferma. Una situación con estresores puntuales puede tener un efecto fortalecedor, pero un estrés continuado puede ser devastador para la salud.

Nassim Nicholas Taleb tiene un interesantísimo libro (Antifrágil. Las cosas que se benefician del desorden) en el que tuve mi primer acercamiento a esta idea y me hizo apasionarme por la idea de concebir la salud basándome en la evolución de nuestra especie. Muchas de las tendencias actuales en salud siguen este pensamiento (entrenar con tu propio cuerpo, dietas paleo, ayunos…). Eso sí, como he comentado antes, deberíamos observar dichas tendencias con un prisma crítico y apoyarnos en estudios científicos veraces, algunas no son más que pseudociencias.

Date algún baño de bosque…


El caso es que creo que deberíamos tener en cuenta que nuestro cuerpo necesita entornos naturales y se encuentra fuera de lugar en entornos muy artificiales. Al menos yo considero importante reconectar con nuestra propia naturaleza y buscar momentos para mitigar el impacto de la actualmente trepidante vida urbana y digital.

Por suerte considero que la tecnología está llegando a un punto de desarrollo que puede permitirnos equilibrar nuestro propio entorno urbano y minimizar el impacto de estresores continuados. Un buen ejemplo es la contaminación ambiental, que puede combatirse gracias a la digitalización de muchos trabajos, reduciendo la necesidad de transportarse largas distancias y permitiendo un trasvase de espacios asfaltados a espacios verdes.

Os recomiendo tomar la costumbre de tomar vuestros propios baños de bosque, yo trato de huir de mi ordenador, teléfono móvil y entorno digital con mi huerto, mis paseos con Peach y alguna ruta en bicicleta de montaña. Son todo ventajas, y posteriormente mi conexión con el medio digital es más sana y equilibrada.

No dejéis que el ritmo vertiginoso y el estrés os impidan reconectar con lo que vuestro cuerpo necesita.
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