A tomar viento las redes sociales

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Palabras clave:

Redes Sociales, Twitter, Facebook, Instagram, Desinstalar
Durante este confinamiento han caído bastantes gotas que han colmado unos cuantos vasos. Una de ellas ha sido la de ver hasta qué punto las redes sociales están resquebrajando nuestra sociedad.

Es grave, podemos estar cruzando la línea de lo irreversible, y la verdad es que estoy un poco asustado de lo que nos espera los próximos años. Generalmente he optado por observar con mirada crítica el proceso y tratar de comprender, pero hasta aquí he llegado.

A tomar viento las redes sociales.

O, al menos, las quiero lejos de mi día a día. Voy a mantener mis perfiles, sí, pero porque profesionalmente me dan la opción de difundir lo que hago. Lo que no voy a hacer más es darles la ocasión constante de interrumpir mi rutina y de crisparme o hacerme perder el tiempo.

He desinstalado las pocas redes sociales que me quedaban en el móvil, para ver novedades tengo que entrar desde el ordenador, que ya es un gran paso. Sé lo que viene después, porque ya me pasó con una…

Poco a poco me desvincularé, en algún momento distendido de mi vida no tendré tiempo de entrar a mirar por dónde van los tiros y se romperá ese “engagement” que me produce la interacción social en las redes.

Y creo que es un paso sencillo que quizá tú también podrías dar. Todo fuera de tu dispositivo móvil, quédate con tu aplicación de mensajería favorita (whatsapp, telegram o la que utilices) y aléjate de Twitter, Facebook, Instagram…

Te voy a explicar qué es lo que me ha llevado a alejarme de cada red en concreto:

Facebook


Esta fue la primera red social que desinstalé. Hice un intento serio de luchar contra su algoritmo, otrora interesante, ahora totalmente alienante. Eliminé grupos y grupos y traté de reducir mi lista de contactos, pero ni por esas.

Facebook, tú antes molabas, cuando me mostrabas en orden cronológico lo que decían personas que habían sido algo en mi vida, era interesante. Luego ya llegó el mostrarme lo que decidías, siempre las mismas cosas, siempre las mismas personas, y una explosión brutal de grupos y publicidad.

Llegué al límite y la desinstalé hace cosa de un año. La realidad es que entro una vez a la semana o así, porque tengo una página que tengo que gestionar, pero estoy tratando de delegar esa gestión.

Es una red pensada para obtener datos del usuario y bombardearlo a publicidad. Los grupos han sustituido a las personas y el algoritmo no hace más que mostrarme las mismas interacciones perpetuamente.

Total, un asco.
Desinstala tus redes sociales

Twitter


Esta ha sido retirada de mi selecto y minimalista grupo de aplicaciones móviles recientemente.

¿Por qué? Pues porque es el arma más poderosa que he visto para segmentar a la población y crispar a todo el mundo hasta límites insospechados.

Y es lógico, el noble arte del debate requiere más que sus escuetos doscientos y pico caracteres. Parece que reinventamos la rueda con los hilos, pero al final es una red que, teniendo grandísimos divulgadores e información muy interesante, se está convirtiendo en un nido de odio que va a traer muchos problemas.

Además, de nuevo el cambio de algoritmo ha hecho que baje mi interés. Me muestra siempre lo mismo, lo cual mata mi curiosidad por ver algo diferente. Para mis grupos cercanos ya tengo la vida real y lo prefiero.

Es bárbaro el odio que llego a leer entre líneas, creo que los que manejan el barco del pajarito azul deberían tomarse en serio ir cambiando de rumbo… Y encima te pones a discutir y ya no sabes si estás discutiendo con una persona o con un robot… ¡Pardiez!

Así que nada, desinstalada, y acabará cayendo en el olvido.

Instagram


Tengo que reconocer que ésta no la he desinstalado, pero tampoco la uso. Simplemente la tengo para subir algunas fotos que quiero conservar. Me he dado cuenta que soy poco constante en mantener un registro digital ordenado y útil, y acabo desbordado por una marea de miles de fotografías y vídeos que elimino más tarde sin miramientos.

Utilizo Instagram para subir una o dos fotos al mes que me gustaría conservar, y ahí se quedan, a “salvo”.

Lo que veo, por otro lado, no me gusta demasiado, una red de comunicaciones por fotografía, el medio más fácil y directo al cerebro, cero esfuerzos, poco a interpretar, sencillo, perfecto para consumir.

Así que nada, no me ha atraído nunca como medio social… y así va a seguir siendo, especialmente viendo la cantidad de horas que pierden en esta red tantas personas.

¿Otras redes? Pues me pillan viejuno


Sé que van saliendo nuevas opciones, pero ya no tengo muchas ganas de probarlas. Creo que las redes sociales tienen su cosa en un momento concreto de nuestras vidas, pero luego poco a poco te vas dando cuenta de lo poco que te aportan.

No dejan recuerdos, ¿te has parado a pensar si recuerdas algún buen momento de hace uno o dos años usando una red social? Son momentos vacíos, perdidos, entretienen y liberan dopamina, por lo que el cuerpo te pide más y más, pero en realidad no hacen más que consumir tu tiempo, quitándote la ocasión de tener momentos plenos, de los de verdad.

Así que me permitiré no probar nuevas modas como Tik Tok. Quizá en algún momento me pondré con esa peregrina idea de diseñar una red social que aporte algo a la humanidad y a su devenir como especie…

De momento me quedo aquí, recomendándote que te pienses si mi ejemplo te sirve de algo y puedes alejarte de las redes sociales, aunque sea poco a poco como yo he hecho.

P.D.: Si no me crees a mí, quizá puedes leerte un libro interesante, “10 razones para borrar tus redes sociales de inmediato“, aunque Jaron Lanier te hablará en el mismo de mucho más que el cansancio que yo te he expresado.
¿Te ha resultado interesante? Compártelo en tus redes para que se entere todo el mundo!
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